Jueves Santo
“Porque yo he recibido una tradición, que precede del Señor y que a mi vez os transmito: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía”. Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo “Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía”.
(1 Corintios 11, 23-25)
El mensaje del apóstol es claro: la comunidad que celebra la cena del señor actualiza la Pascua. La Eucaristía no es la simple memoria de un rito pasado, sino la viva representación del gesto supremo del Salvador. Esta experiencia tiene que llevar a la comunidad cristiana a convertirse en profecía del mundo nuevo, inaugurado por la Pascua. Al contemplar en la tarde de hoy el misterio de amor que nos vuelve a proponer la Última Cena, también nosotros tenemos que permanecer en conmovida y silenciosa adoración...
La eucaristía constituye el signo perenne de amor de Dios, amor que sostiene nuestro camino hacia la plena comunión con el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu Santo. Es un amor que supera la capacidad del corazón del hombre. Al detenernos esta noche a adorar el Santísimo Sacramento y al meditar en el misterio de la Última Cena, nos sentimos sumergidos en el océano de amor que mana del corazón de Dios. Hagamos nuestro con espíritu agradecido el himno de acción de gracias del pueblo de los redimidos: «Genitori Genitoque / laus et iubilatio…- ¡Al Padre y al Hijo / alabanza y jubilo / salud, potencia, bendición / y al que procede de los dos / que se dé igual gloria y honor!»
(Juan Pablo II, Homilía de la Misa de la Cena del Señor en el Jueves Santo, 12 de abril de 2001)
Si pan es lo vemos, ¿Cómo dura,
sin que, comiendo del, se nos acabe?
Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan que sabe?
¿Cómo de solo pan tiene figura?
Si pan, ¿cómo le adora la criatura?
Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?
Si pan, ¿cómo por ciencia no se sabe?
Si Dios, ¿cómo le come su hechura?
Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?
Si Dios, ¿cómo puede ser partido?
Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?
Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?
Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?
Si Dios, ¿cómo me muero yo de espanto?
(Fray Luis de León, El pan de la Eucaristía)
Esta procesión la organiza la Cofradía de Nuestra Señora del Amparo en la que salen cinco pasos: La Oración en el Huerto; Cristo amarrado a la columna, Nuestro Padre Jesús Nazareno; Santísimo Cristo de la Agonía y la Virgen del Amparo.
Procesiones
Imagen. LA ORACIÓN EN EL HUERTO
Paso de escena. Obra de imaginería, de cuatro esculturas talladas en madera de pino policromadas, del escultor toledano D. Luis Martín de Vidales.
Imagen. CRISTO AMARRADO A LA COLUMNA
Talla de Juan de Guas, del siglo XVI, en madera policromada, perteneciente a la parroquia de San Justo y Pastor
Imagen. NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO
Talla de autor anónimo, del siglo XVIII en madera policromada, que pertenece a la parroquia de Santo Tomé.
Imagen. SANTÍSIMO CRISTO DE LA AGONÍA
Talla anónima de la segunda mitad del siglo XVI en madera pintada y estofada. Pertenece a la parroquia de San Nicolás de Bari y se encuentra depositada en el Museo de Santa Cruz.
Imagen. VIRGEN DEL AMPARO
Imagen de canastilla. Madera policromada, realizada por el escultor toledano Cecilio Vejar y restaurada por Enrique Toledo Brazal en el año 2001.
Cofradía: Cofradía de Nuestra Señora del Amparo
Lugar de salida y hora de la procesión
Santa Iglesia Catedral Primada. A las 21:00h.
Itinerario. Salida de la Catedral por la Puerta Llana, Cardenal Cisneros, plaza del Ayuntamiento, Arco de Palacio, Hombre de Palo, Cuatro Calles, plaza de Zocodover, cuesta de Carlos V, plaza de Horno de los Bizcochos, plaza de la Magdalena, bajada del Corral de D. Diego, Tornerías, plaza Mayor, Sixto Román Parro, Cardenal Cisneros, para entrar en la Catedral por la Puerta Llana.




















