MIÉRCOLES DE CENIZa Día 17 de febrero
19, 30 horas:
Imposición de la Ceniza, presidida por
el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Dr. D. Antonio Cañizares
Llovera, Administrador Apostólico de Toledo.
Asistirán los Hermanos Mayores y Cofrades de las
mismas
VIERNES 26 DE MARZO
19, 00 horas:
Celebración comunitaria de la Penitencia
DOMINGO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR O
DE RAMOS
Día 28 DE MARZO
11, 00 horas:
La liturgia del día nos presenta a Jesús en su entrada en
Jerusalén, aclamado como hijo de David y Rey de los
judíos, según la idea de Mesías que esperaba el pueblo
de Israel. El Señor entra en la Jerusalén de este mundo
como profecía de su entrada en la Jerusalén definitiva
del reino eterno.
Junto a esta imagen se nos presenta también –en la
lectura de la Pasión- a Cristo como Mesías espiritual,
libertador de la opresión del pecado y de la muerte.
A través de los ritos de la celebración Jesús invita hoy
nuevamente al pueblo congregado a que le siga en su
camino hacia la victoria pascual (las palmas simbolizan
bien esta victoria) aunque para ello sea necesario el
camino de la cruz.
La celebración de este día nos sirve de pórtico para la
Semana Santa que hoy comienza: Cristo triunfante se
encamina a la muerte por nosotros.
La acción litúrgica consta de dos partes bien diferenciadas:
la conmemoración de la entrada mesiánica del
Señor en Jerusalén –con la procesión de los Ramos- y
la Santa Misa –con la solemne proclamación de la Pasión-.
PROCESIÓN DE LOS RAMOS
El pueblo cristiano junto con el Arzobispo y los demás
ministros se congregan en la Puerta de la Feria de la
Catedral; allí tiene lugar la bendición de los Ramos que
previamente han sido distribuidos entre los fieles.
• Antífona: ¡Hosanna al Hijo de David! Bendito el que
viene en nombre del Señor, el Rey de Israel, ¡Hosanna
en el cielo!
• El Arzobispo dice la oración de bendición y rocía los
ramos con agua bendita.
• Seguidamente el Diácono proclama el Evangelio (Mc
11, 1-10): “Hosanna, bendito el que viene en nombre
del Señor”
• A continuación se tiene la Procesión, por el recorrido
de costumbre, para volver a la Catedral por la Puerta
Llana. Los fieles entonan los cánticos apropiados.
SANTA MISA
Una vez de regreso a la Catedral, se empieza la celebración
de la Santa Misa, que omitido el acto penitencial y
el Señor ten piedad, comienza con la oración colecta.
1ª Lectura (Is 50, 4-9ª): “No oculté el rostro a insultos y
salivazos, y sé que no quedaré avergonzado”.
Salmo Responsorial: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me
has abandonado?
2ª Lectura: (Filp 2, 6-11): “Se rebajó hasta someterse
incluso a la muerte, y una muerte de cruz”.
Evangelio: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según
San Marcos (MC 14, 1-15,47)
Después de la homilía del Sr. Arzobispo, sigue la celebración
de la Santa Misa.
MARTES SANTO 30 DE MARZO
20, 00 horas.
SOLEMNE VIA CRUCIS DE LA CIUDAD
Imagen:
CRISTO NAZARENO CAUTIVO DE TOLEDO
Preside: Emmo. y Revdmo. Sr. D. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo. Primado de España.
Administrador Apostólico de Toledo.
JUEVES SANTO 01 de abril
10, 00 horas:
Canto Coral de
Laúdes
18, 00 horas:
Celebración de la Misa de la
“CENA
DEL SEÑOR.”
23, 00 horas:
Hora Santa ante el Monumento.
CELEBRACIÓN DE LA MISA DE LA “CENA DEL
SEÑOR”
Se celebra al atardecer en recuerdo de la hora en que
el Señor celebró la Última Cena, Tiene esta misa un
carácter eminentemente eucarístico –todas las misas
lo tienen- pero aquí se resalta particularmente, ya que
recordamos el día en que el Señor Jesús instituyó el
Sacramento de la Eucaristía, y otorgó a los Apóstoles
y a sus sucesores la facultad de perpetuarlo hasta el fin
de los tiempos.
La misa vespertina del Jueves Santo debe vivirse sobre
todo bajo el prisma del sacramento o signo que recuerda
y hace presente el Misterio pascual de la muerte y
resurrección del Señor, que se celebrarán con solemnidad
especialmente en los días del Triduo pascual. En
ella actualizamos los misterios de “la institución de
la sagrada Eucaristía, del sacramento del Orden y del
mandato del Señor sobre la caridad fraterna” (rúbrica
introductoria al Jueves Santo, nº 5).
Dentro de la Misa de hoy resaltamos dos ritos: el lavatorio
de los pies y la solemne procesión para el traslado
del Santísimo Sacramento al “monumento”.
*
Antífona (Gal 6, 14): “Nosotros hemos de gloriarnos
en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: el él está nuestra
salvación, vida y resurrección, él nos ha salvado y
liberado”.
*
1ª. Lectura (Ex 12, 1-8.11-14): “prescripciones sobre
la cena pascual”.
* Salmo Responsorial: “El cáliz que bendecimos es la comunión
de la sangre de Cristo”.
*
2ª Lectura (Cor 11, 23-26): “cada vez que coméis de
este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del
Señor, hasta que vuelva”.
* Evangelio (Jn 13, 1-15): “habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
*
Homilía del Sr. Arzobispo.
*
Lavatorio de los pies. Doce varones, designados al efecto,
suben al presbiterio, donde el Arzobispo lava sus
pies, en memoria de lo que hizo Jesús con sus Apóstoles.
Mientras el coro entona un canto apropiado.
* Prosigue la celebración normalmente con la Oración
de los fieles, pero no se recita el Credo.
* Se emplea el Canon romano, con los simbolismos
propios de este día.
* Después de la Oración de comunión, concluye la
Misa y seguidamente se procede a la procesión de traslado
del Santísimo Sacramento.
* En el altar se inciensa al Santísimo y el Arzobispo lo
toma en sus manos y lo cubre con el humeral. Mientras
tanto se organiza la procesión hacia la “Capilla de San
Pedro” donde esta instalado el sagrario para la reserva.
Abre la procesión la cruz con los cirios, el seminario,
los concelebrantes y el Sr. Arzobispo llevando el Santísimo
Sacramento y detrás del mismo siguen los fieles.
Mientras tanto se puede cantar el himno Pange lingua o
Cantemos al Amor de los amores u otro canto eucarístico
apropiado.
* Llegados a la capilla, el Diacono coloca la Eucaristía
en el sagrario y antes de cerrarlo se canta, el Tantum
ergo y se inciensa el Santísimo Sacramento. Luego cierra
la puerta del sagrario, y después de un breve espacio
de adoración, hecha la genuflexión, se regresa a la
sacristía.
Hoy, Cristo, una vez más, se ha querido quedar con
nosotros. Su Cuerpo y su sangre, símbolos de su
eterno Sacerdocio, nos los entrega, en prueba del
amor del Padre hacia todos sus hijos, para nuestro
alimento.
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