
"NO MIRES, COMPROMÉTETE"
Entre todas las semanas del año, la más importante para los cristianos es la Semana Santa, que ha sido santificada precisamente por los acontecimientos que conmemoramos en la liturgia y consagrada a Dios de manera muy especial. La Iglesia, al conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, se santifica y renueva a sí misma.
Esta semana se conoció también antiguamente como "la semana grande", título que conservó hasta hace poco en el breviario romano. Es, en efecto, una semana grande, puesto que constituye el centro y el corazón de la liturgia de todo el año. En ella se celebra el misterio de la redención. Los cristianos de la antigüedad estaban bien persuadidos de su grandeza; un escritor de los primeros siglos la resumió en esta frase lapidaria: "Pascua es la cumbre".
Tenemos mucho que aprender de la devoción de la Iglesia antigua según nos la presentan los escritos que de ella se conservan. Es verdad que los cristianos de Jerusalén tenían la ventaja de estar más cerca del Señor en el tiempo y en el espacio; pero no por eso nuestra devoción ha de ser menor. Después de todo, nosotros participamos en los misterios de Cristo no mediante imaginación o sentimiento, aunque también éstos tienen su cometido, sino por la fe. En la liturgia de Semana Santa, la Iglesia revive en la fe el misterio salvador de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
La Semana Santa toledana es expresión de esa entrega y amor de Dios a cada hombre. Vivamos estos días intensos llenos de unción. Mucha gente visita nuestra ciudad estos días; Toledo se convierte en un pequeño Jerusalén; sus calles y PROCESIONES evocan aquella primera Semana Santa.
Felicidades a todas las Hermandades y Cofradías de Semana Santa por el trabajo silencioso de todo un año que sólo vemos unas horas en nuestras calles. Gracias a todas las familias de nuestros cofrades que están siempre apoyando.
Como diría Madre Teresa de Calcuta: "en la vida o eres fotógrafo de los acontecimientos que suceden, o aprendes a comprometerte y dar la vida por los demás". En Semana Santa no podemos mirar; debemos aprender a comprometernos. Cada procesión es una invitación a mirar DENTRO del amor de Cristo a cada uno de nosotros. No somos meros espectadores.
Por tanto, ¡NO MIRES, COMPROMÉTETE!
D. JOSÉ ANTONIO JIMÉMEZ FERNÁNDEZ
Delegado Episcopal de la Junta de Hermandades,
Cofradías y Capítulos de la Semana Santa de Toledo