Portan este paso unas andas ovaladas guarnecidas de madera, toda ella pintada imitando al jaspe, sobre las que se alzan las tres figuras, de tamaño natural, que componían la escena. Jesús, en el centro, vestido con túnica de terciopelo carmesí, forrado de tafetán del mismo color, ribeteada con franja de oro fino y ceñidor de seda con borla de cartulina del mismo color. Sobre su cabeza lucía potencias de plata, regalada el 31 de enero de 1761 por el Tribunal de Visitas. A ambos lados dos sayones con sendos alfanjes completaban la escena.
En el cabildo de 13 de mayo de 1779, a la vista de lo sumamente apolillados que estaban los caireles de la talla de Cristo de Adivina, se aprobó la sustitución de los mismos para dar mayor realce a la imagen, alejando así la sensación de abandono a que podía dar lugar su deterioro.
Sería en 1780 cuando se contrató a Mariano Salvatierra para retocar la imagen de Jesús. Le "hechó pelo propio de talla", le puso pestañas de pelo natural y procedió a la reposición de los dedos que le faltaban, y saneando los desperfectos que sufrían los sayones. Por estos trabajos recibió la cantidad de ochocientos reales.