Apuntes para la Historia de la Cofradía del Cristo de la Humildad - Jesús González Martín
La Capilla de las Insignias
Plumilla de Vicente Aranda

La imagen del titular, junto con el resto de las tallas propias de la cofradía se encontraban expuestas a la veneración de los cofrades en la llamada capilla de las Insignias, situada a los pies de la nave bajo el coro del lado del evangelio del convento franciscano.

El nombre de la capilla ha ido variando según la advocación a la que estaba dedicada, que sepamos se la ha conocido con los nombres de San Diego, de las Insignias y a día de hoy se le titula del Santísimo.

 

Amador de los Ríos en su Toledo Pintoresca nos dice que, "Esta capilla es de Francisco Ruiz de Urbán de la Barra, familiar del santo Oficio y Jurado de Toledo, natural de la villa de Lumbreras, alcalde de los hijosdalgo del Real Valle de Mena, año de 1639, y de doña Isabel Villarroel, su mujer, y de sus herederos".

En 1732, se vuelve a citar a la capilla cuando el P. Diego López Pintado, ministro de la VOT , pidió autorización para hacer una capilla dedicada a la Beata Mariana de Jesús. En la solicitud se pedía "licencia para levantar la capilla, abrir puerta en los muros de la iglesia para comunicarla directamente con aquella, a través de la capilla que llaman de las Insignias". La obra que se llevó a cabo como bien nos relata el P. Antolín en su obra citada "se hizo una puerta en el testero de la capilla de las Insignias para comunicarla directamente con la nave de la iglesia y así poder acceder a ella sin tener que salir a la calle".

En el inventario de 1765, se recoge que en la capilla donde se encontraba la imagen titular de la cofradía, tenía un atajado o cerramiento de verjas con sus postigos y herrajes, que fueron costeados por la cofradía, y servía para aislarla del resto de la iglesia.

La capilla de las insignias tenía una habitación anexa, como queda recogido en el citado inventario "en el aposento contiguo a la capilla", se guardaban diversos objetos que servían para adornar los pasos junto con otros que se utilizaban en la procesión.

En 1779, un cofrade aportó la cantidad de 100 ducados en concepto de limosna para costear un retablo nuevo para las imágenes, ya que el que tenían estaba muy deteriorado. En el cabildo del 13 de mayo, se acordó hacer las gestiones oportunas para poder llevarlo a cabo pero, como quiera que por mandato del Real y Supremo Consejo de Castilla se había prohibido que se hicieran retablos de madera en las iglesias, debido a la contingencia de los incendios, sólo se podían fabricar de piedra, moldura o pintura. Para la realización del retablo se comisionó a los señores D. Bernardo Crespo, D. Juan Juárez y D. Luís Manuel Jiménez para que informasen del costo que podría tener la hechura del retablo en moldura y pintura, descartándose el de piedra por su elevado coste.

No tenemos más noticias sobre la construcción del retablo y si llegó a llevarse a cabo la obra, ya que faltan algunas páginas del libro de Acuerdos según se desprende de la foliación del mismo.

subir

 

Gira Estudio de Diseño :: www.giraestudio.com