
De negras tintas se reviste el cielo;
El valle cubre tétricos fulgores;
Los hijos de Judas con sus clamores
Llenan al justo de amargura y duelo.
Clavado en una cruz, con noble anhelo,
Sufre Jesús del pueblo los rigores.
Muriendo salvará los pecadores,
Y por eso, al morir, halla consuelo.
Sombras inundan el vecino prado.
La tierra se estremece conmovida.
Y el pueblo, de la cruz huye aterrado.
Brilla, por fin, la luz apetecida
Y alumbra, en aquel crimen consumado,
La humanidad entera redimida.
Narciso Díaz de Escobar

A Vos corriendo voy, Brazos sagrados,
En la Cruz sacrosanta descubiertos,
Que para recibirme estáis abiertos
Y por no castigarme, estáis clavados.
A Vos, Ojos divinos eclipsados,
De tanta sangre y lágrimas cubiertos,
Que para perdonarme estáis despiertos
Y por no avergonzarme estáis cerrados.
A Vos, clavados Pies, para no huirme;
A Vos Cabeza baja, por llamarme;
A Vos, Sangre vertida para ungirme.
En Vos, Costado abierto, quiero hundirme,
En este Corazón anonadarme,
Y en su volcán de amores consumirme.
Padre Jerónimo Córdoba. Escolapio