
¿Esperanza de qué? Para Ti, Señor, ya no queda esperanza.
Estás desamparado de los tuyos, desamparado
incluso de tu padre del cielo, pues, siendo inocente,
te convertiste en el “pecado” universal, a fin de dar
muerte en Ti a nuestro pecado. Solo te dejo Dios el
consuelo del corazón de tu madre junto a Ti, la única
que sigue fiel a Ti. Esperanza para nosotros, toda.
Y a que Tu, lago limpisímo de las alturas, lleno de
gracia y de vida, vas a ser roto, para que a través de
tus heridas, pueda fluir tu gracia y tu vida hasta el
pobre erial de nuestra alma.
Jaime Colomina

“El mal es el sufrimiento para el hombre; y Jesucristo
lo siente en Getsemaní con todo su peso, el que
corresponde a nuestra experiencia común, a nuestra
espontánea actitud interior. Él permanece ante el Padre
con toda la verdad de su humanidad, la verdad de
un corazón humano oprimido por el sufrimiento, que
está a punto de alcanzar su culmen dramático….”
Juan Pablo II
Jaime Colomina