El Jueves Santo de 1917, a las “nueve de la noche, partió
de la desaparecida iglesia mozárabe de San Marcos
la procesión que organizó la Cámara de Comercio, que
contó con la labor investigadora de D. Rafael Ramírez
de Arellano, que con conocimiento de las imágenes e
iglesias de la ciudad orientó a los organizadores sobre
las imágenes que debían participar en el desfile procesional:
Jesús preso, Ecce Homo de Santiago del Arrabal,
la Sábana Santa de las Comendadoras de Santiago (pudo
salir gracias a los trabajos de restauración realizados en
los talleres de D. Jaime Gamero) y el nazareno de la
Hermandad de Sacerdotes.
En la procesión participaron buen número de sacerdotes,
seminaristas y fieles con luces encendidas y cantando
salmos penitenciales durante el recorrido, que discurrió
por Trinidad, Hombre de Palo, Martín Gamero,
Tornerías, Corral de D. Diego, plaza de la Magdalena,
Barrio Rey, plaza de Zocodover, Comercio, Hombre de
Palo, Trinidad”.
En la procesión del Jueves Santo de 1968, que organizó
la cofradía de la Virgen del Amparo, desfiló el paso de
la Oración en el Huerto, que realizó el famoso escultor
toledano, ya desaparecido Mariano Guerrero Malagón.
Para componer el paso aprovechó una magnífica talla
de un ángel, que guardaban las religiosas franciscanas
clarisas, del Real Monasterio de Santa Isabel de
los Reyes, una cabeza de Jesucristo, atribuida a Mena,
que cedieron las monjas franciscanas clarisas del Real
Monasterio de Santa Clara y, las manos del Redentor
propiedad de las monjas cistercienses de Santo Domingo
el Antiguo.
El recordado artista, montó una impresionante escena
de la pasión, con sobriedad, gran expresividad y lleno
de emoción. El paso fue desmontado después de la procesión.